sábado, 29 de octubre de 2016




Ética y Política



     La relación entre ética y política en la democracia moderna no deja de ser tensa y peligrosa, ya que esta última introduce un fuerte relativismo moral que, si bien permite la coexistencia en un plano de igualdad de las distintas concepciones propias de toda sociedad compleja, no puede ser sostenido en el campo de la política. Es aquí cuando el poder, al penetrar la dimensión ética, introduce en ella la más grande distorsión, ya que el discurso de la ética se convierte en una mera forma de justificación del poder. Esto es lo que hace que la constante tensión entre ética y política nunca tenga un modo único o, incluso, satisfactorio de resolución. Sólo la implementación de una lógica argumentativa que parta del reconocimiento de la precariedad y ambivalencia que se entabla en la relación entre ética y política puede servir de resguardo ante aquellas distorsiones que, en nombre de la primera, planteen el riesgo de cercenar desde el poder del estado los espacios de libertad.

     La relación entre ética y política es estrecha, es desde el origen, porque las dos competen a la acción humana, y no hay ninguna acción humana que pueda prescindir de criterios éticos, la ética no va estar a nivel de dar medidas políticas, no es su rol, pero sí de orientar y discernir lo que es humanizante y deshumanizante en la política y proponer mejores formas de vivir en sociedad.

     La ética, enriquece la política puesto que la alimenta de utopía y también de sentido crítico, finalmente le da mucha mayor legitimidad que si no estuviera. Porque con tanta corrupción en la política la gente pierde la fe, la confianza en los políticos, y eso es muy dañino para la sociedad y finalmente se crea un ambiente en el que todo vale, y en el que uno se mete en política para ganar algo personal y no necesariamente para trabajar por el bien común, y eso a la larga es un daño enorme a la sociedad, es lo que estamos viviendo ahora en el país. Felizmente se empieza a revertir esto porque creo que ahora hay una reacción moral y eso me parece que es muy positivo, hay un comienzo de rechazo a la corrupción que espero que se traduzca en que no haya votación para los corruptos o sea no votemos por corruptos, es lo mínimo que podemos pedir.

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